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Una aproximación a Soria

Bienvenido a Soria. A la Soria románica, renacentista y barroca, a la de los poetas, a la del Duero. Bienvenido a una ciudad recoleta, hecha a la medida de hombre. Su pulso es tranquilo y sosegado. Sus pulmones grandes, limpios, repletos de oxígeno. Su corazón late entre la ciudad antigua - de estrechas calles, palacios e iglesias- y la ciudad moderna, la de las avenidas y los servicios. Su cabeza bulle de vida cultural, entretenida en su Otoño Musical, su Feria del Libro, sus conciertos… Por su principal arteria fluye un río aún joven pero amansado en el tramo que rodea la urbe, como queriendo discurrir más despacio a su paso. Su espíritu se reparte entre los versos de un triunvirato de poetas y los muros de los antiguos monasterios y actuales conventos.

Pero también es una ciudad de colores: los tonos rojizos de sus monumentos -levantados en su gran mayoría con la arenisca autóctona- y los tejados vistos desde el Castillo o el Mirón; los verdes de sus parques urbanos y periurbanos; los azules de su techo, ese cielo raso y nítido que apenas conoce contaminaciones, los grises de los cerros circundantes, cenicientos tanto por el color como por la escondida belleza que atesoran.

Y es que Soria es…Pura Vida.

Río Duero a su paso por Soria
Río Duero a su paso por Soria